Greenwashing? No, thanks! #EA26 26Nov

Texto de Bea Guerra 

El Greenwashing (ecoimpostura o ecopostureo) no es una novedad, pero sí es cierto que como personas consumidoras conviene que sepamos distinguir cuando una empresa está llevando a cabo un “lavado verde” y cuando realmente está cambiando su forma de hacer las cosas.

Se dice del Grennwashing que son aquellas prácticas que llevan a cabo las empresas con el objetivo fundamental de aumentar sus beneficios/ventas mediante publicidad verde pero sin realmente llevar a cabo una transformación real de su gestión haciendo más sostenible su proceso de producción. Lo realizarían todas aquellas que publican que son sostenibles, sin serlo.

Coincidiendo con el Blackfriday, Greenpeace está lanzando una campaña para sensibilizar sobre el consumo excesivo. Más info aquí.

Os suena lo Bio? Lo Eco? Lo Natural?

Este tipo de greenwashing se extendió tanto y fue tan descarado que la Comisión Europea en 2004 aprobó un reglamento comunitario por el que se dejaba claro que los términos eco, ecológico, biológico u orgánico y sus diminutivos solamente se podían utilizar para los productos procedentes de la agricultura ecológica.

Como todas las modas, lo “ecológico” vende, por lo que las empresas más ambiciosas ponen en práctica estrategias de marketing enfocadas a “parecer” más “ecológicas” más “sociales” más “sostenibles” pero sin perder sus beneficios y en muchos casos sin cambiar los procesos productivos que causan impacto en el medio ambiente.

No siempre el Greenwashing es intencionado, a veces es falta de conocimiento de la empresa, a veces no se dice toda la verdad.

A lo largo del tiempo muchas empresas han desarrollado esta práctica (Danone, McDonalds, Apple, Adidas, …) y aunque al principio era Greenwashing, la presión de personas consumidoras y potentes asociaciones, como la mencionada Greenpeace, ha hecho que finalmente entren en el camino de lo sostenible ¿o no?

Y es que en la sociedad, por desgracia, sigue imperando la frase “no es tan importante ser bueno sino parecerlo”.

Es como personas consumidoras, donde tenemos el poder de decidir lo que queremos y no queremos consumir. Lo que no se consume desaparece del mercado, las empresas no están para perder beneficios.

*Dato curioso (vía www.greenpeace.com): Alrededor del 19% de la población española no lee las etiquetas de los alimentos que consume, cuando es necesario para decidir si lo que compras es sostenible: si es ecológico o usa componentes químicos, si es local y contamina menos su transporte…

Por lo tanto, después de leer la etiqueta … no nos dejemos llevar por su color, por el nombre, por alguno de sus componentes, …, analizar la procedencia, el envase, si se ha pagado un precio justo a los proveedores, si los trabajadores tienen un salario digno,… parece complicado, ¿no?

¿Puede un producto que ha recorrido millones de kilómetros ser ecológico? ¿y sostenible?

¿Puede ser ecológico un producto sobre envasado?

Como en todo, cuando más formados e informados estemos, más criterios de selección tendremos y mejor será nuestra elección de un producto. Cuando vayamos a comprar tenemos que comprar conscientes.

Es raro que alguien regale nada sin esperar nada a cambio.

No nos dejemos llevar por las campañas de marketing y analicemos qué hay detrás.

Cuando una empresa insiste mucho en sus “buenas prácticas” pero sigue ofreciéndonos los mismos productos debemos leer la “letra pequeña”.

Cuando una empresa invierte mucho en sus campañas de sensibilización pero da mensajes contradictorios respecto a la generación elevada de residuos hay que sospechar.

Todos podemos contribuir a mejorar nuestro entorno, siempre en la medida de nuestras posibilidades pero siempre se puede hacer un poco más de lo que hacemos, eso incluye a las empresas y a los particulares.

Empezar por mejorar la gestión de residuos, calefacción, iluminación, aislamiento en residencias de ancianos, en escuelas y colegios, en hospitales, en empresas.

  • Pensemos a cuántos sitios vamos donde aún no separan los residuos.
  • Pensemos lo poco que se ha avanzado en aislamiento de algunos edificios.
  • Pensemos en la iluminación excesiva, ahora que llega Navidad.

Queda mucho por hacer en gestión ambiental, pero es más fácil para las empresas llegar a las personas consumidoras a través de campañas de marketing que hablan de salud, naturaleza o bienestar que cambiando y mejorando sus procesos productivos.

Últimas noticias en torno al Greenwashing …

“Una empresa del tamaño de Nestlé debería establecer un estándar sólido para alejarse de los plásticos desechables”, dijo Forbes. “Ya debería saber que los esfuerzos de reciclaje no van a limpiar nuestros océanos, vías fluviales y comunidades. Por el contrario, el negocio de la compañía como de costumbre solo acelerará la contaminación plástica”. Vía https://www.greenpeace.org/usa/news/nestle-aiming-at-100-recyclable-or-reusable-packaging-by-2025/

Te regalan una caja preciosa con “productos naturales” y ….

https://www.esturirafi.com/2018/10/que-es-el-greenwashing-no-todo-lo-verde-es-eco.html

¿Qué os parece esta campaña? ¿Greenwashing o compromiso real?

https://www.nationalgeographic.com.es/promociones/mares-circulares-sostenibilidad-mas-alla-reciclaje_13050

Qué hay detrás de prohibir las bolsas de plástico

https://www.lahipotesisgaia.com/greenwashing-en-los-supermercados/

Por cierto, ¿creéis que en la Educación Ambiental hay Greenwashing? ¿Hay empresas, entidades, “educadoras ambientales” que hacen greenwashing? Si es greenwahing ¿se puede considerar Educación Ambiental?

De todo esto, y más, queremos debatir el próximo día 26 de noviembre en #EA26 

Voluntariado ambiental y Educación Ambiental. #EA26

voluntariado1Tomemos el voluntariado ambiental como un tipo de movimiento ecologista – gracias al cual, la conciencia pública y las ciencias del medioambiente han mejorado en los últimos años-.
Para conocer el “origen” de los movimientos ecologistas nos remontaremos a Theodore Roosevelt, prominente conservacionista, que fue el primero en tratar el tema de la Conservación ambiental en la agenda política de los Estados Unidos, aunque más centrado en condiciones de vida saludables que en cuestiones ecológicas.

El movimiento ecologista moderno nació en paralelo al período dorado de la era industrial. Cuando se puso de manifiesto que la actividad humana podría terminar con el planeta tal como lo conocemos.
Uno de los objetivos de estos movimientos era llamar la atención de la población y las instituciones sobre los problemas ambientales y las consecuencias irreparables que el desarrollo sin control podía tener sobre el medio ambiente.
Y qué mejor forma de sensibilizar que implicar a la población en las acciones de reconstrucción y mejora de áreas degradadas. De esta forma enlazamos los programas de voluntariado con los movimientos ecologistas.

Una figura que ha impulsado el voluntariado en general en los últimos años es la RSC, o Responsabilidad social corporativa también llamada responsabilidad social empresarial (RSE), que se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido. El sistema de evaluación de desempeño conjunto de la organización en estas áreas es conocido como el triple resultado.

Los antecedentes de la RSE se remontan al siglo XIX, en el marco del Cooperativismo y el Asociacionismo que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva
IKEA, DECATHLON, TELEFÓNICA, EDP, … desarrollan programas periódicos de voluntariado dentro de su citada política de RSC. De hecho, diversas fundaciones ambientales tienen firmados acuerdos con las citadas empresas y con otras para la organización de actividades de voluntariado “a la carta”.
voluntaariado2A través de estas acciones conjuntas entre empresas y ONG’s se consigue transmitir a la sociedad en general (trabajadores, accionistas, inversores, consumidores, autoridades públicas y ONG) valores de respeto y compromiso por el medio ambiente; pero no debemos olvidar que al obrar así, las empresas esperan que el compromiso que han adoptado voluntariamente contribuya a incrementar su rentabilidad.

Aunque no sólo las empresas y ONG’s están desarrollando estos programas, también las administraciones públicas, como el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (dentro del Programa de Educación Ambiental y Voluntariado) que pone a disposición de la ciudadanía los voluntariados en Parques Nacionales y Reservas Naturales y voluntariado en Ríos, todas las CCAA, y algunos ayuntamientos.

Pero, ¿Hasta qué punto son aprovechadas esas jornadas para desarrollar la educación ambiental?
¿Los voluntarios tienen claro el objetivo de su acción particular?
¿Todas las actuaciones de voluntariado en la naturaleza son voluntariado ambiental?
¿Se puede considerar el voluntariado ambiental como una actividad turística?
En realidad cuando un grupo de personas, sensibles al medio ambiente y con ganas de hacer algo por mejorarlo se desplazan en grupo a un entorno de naturaleza ¿no es una ocasión ideal para conseguir de ellos un mayor compromiso?

Desde nuestra experiencia, cuando la población local se implica en un proyecto medioambiental es muy positivo a largo plazo, un ejemplo de ello son los llamados “Días del árbol”.
Si implicamos a los más pequeños de la población en la reforestación de laderas o terrenos baldíos, a medida que vayan creciendo y vean crecer la vegetación, la considerarán suya y la respetarán, por lo que harán todo lo posible para que sobreviva y por extensión, cuando vayan a otros lugares procurarán conservar y no destruir.
¿Tiene el mismo efecto en los voluntarios que llegan desde fuera de los municipios?
Las pequeñas acciones locales tienen consecuencias a nivel global, por ello, es interesante aprovechar esas acciones de voluntariado, para ir más allá.

Si quieres debatir con nosotros sobre estas cuestiones, únete el próximo 26 de octubre a nuestro debate #EA26.

Beatriz M. Guerra
@ComplejoPrae