El Consumo Responsable y la Educación Ambiental #EA26 #26Jn

Este año el Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado el pasado 5 de junio, tuvo como eslogan “Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación”.
Con este lema se pretendía hacer entender que pequeños cambios en los hábitos individuales de millones de personas pueden tener un gran impacto positivo demostrando el poder de nuestras acciones.
Este lema nos ha servido de excusa para plantear el próximo tema para el debate #EA26 de junio: la educación ambiental y el consumo responsable.
Para comenzar no está de más tener una definición de partida sobre lo que se considera consumo responsable y aprovechando que la Wikipedia ha sido nombrada recientemente Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2015, acudimos a ella para encontrar la siguiente definición de Consumo Responsable:
“Consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.”
Lo primero que llama la atención es lo lógicas que resultan las opciones planteadas: ajustar el consumo a las necesidades reales, elegir opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente,… Parece que lo raro sería no hacerlo así.
Sin embargo, sabemos que el consumo responsable no es el formato de consumo más extendido. Y no siendo así, ¿qué papel jugamos los educadores ambientales para cambiar esta realidad?
El consumo responsable en muchas ocasiones choca con el modelo de consumo imperante en nuestra sociedad en la que es más común el “usar y tirar” que seguir la “regla de las 3 Erres”.
Si lo “normal” para los adolescentes actuales es cambiar de móvil cada año, porque la publicidad que nos invade diariamente así lo dice, ¿cómo puede la educación ambiental luchar contra esto? ¿cómo explicar que las decisiones individuales afectan al planeta a nivel global?
Y otro aspecto importante sobre el tema, ¿son los programas de educación ambiental coherentes con los principios del consumo responsable? ¿damos ejemplo con lo que hacemos y cómo lo hacemos?
Para centrar el debate os proponemos el visionado del vídeo El Ultimatum Evolutivo elaborado por SETEM-Comunitat Valenciana.
https://www.youtube.com/watch?v=e5JCFKCwdd0

Si os interesa el tema y queréis compartir vuestras reflexiones y experiencias, os esperamos en el próximo encuentro del movimiento social EA26, el 26 de junio de 18 a 19h. Reflexionaremos sobre estas cuestiones en twitter bajo el hashtag #EA26.

Por Gema Alcañiz

@gemalroy

¿Nuevas Metodologías en la educación ambiental?

Tradicionalmente la educación ambiental ha sido el espacio más adecuado para la aprender jugando estableciendo metodologías propias para la educación ambiental, este metodologías ahora deben avanzar y establecer nuevas dinámicas y soluciones para los nuevos tiempos de la sociedad y de la educación ambiental.

La Unesco colaboró en el desafío de poner nombres a estas metodologías que tradicionalmente se han desarrollado en y para la educación ambiental indicando específicamente que “Las diversas reuniones internacionales y regionales sobre educación ambiental han subrayado la importancia de desarrollar el contenido y los métodos apropiados para la incorporación de una dimensión ambiental en los distintos niveles y tipos de educación. En esta perspectiva, se puso un énfasis especial en el contenido y los métodos que estimularan el desarrollo de enfoques interdisciplinarios de la enseñanza- aprendizaje, orientados hacia la resolución de problemas ambientales concretos” (Taylor, 1983:7).

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En esta publicación ya indican como metodologías para el educación ambiental la “simulación, los juegos y las actividades relacionadas”, y es aquí donde se abre múltiples posibilidades. Aunque la idea de utilizar el juego para aprender, especialmente en la educación ambiental, no es nueva y podríamos remontarnos a Rousseau como bien indica Piñeiro (2006:13).

Es en la simulación y en las dinámicas y juegos donde la web 2.0 ofrece un contexto de oportunidades abundantes para la participación los llamados MOOC (cursos abiertos, masivos y en línea), los grupos y páginas en Facebook, grupos y debates en LinkedIn, etiquetas en Twitter, redes en Ning, herramientas ofimáticas online (skydrive, Google Drive) o herramientas para compartir en la “nube” (iCloud, Dropbox) son algunos de estos canales, donde podremos encontrar desde temas de interés hasta lugares donde dejar y recoger, compartir, al fin y al cabo, capital social (participación, reconocimiento social, etc.).  ¿Conoces ejemplos de buenas prácticas que utilicen estas herramientas para la educación ambiental?

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Y por supuesto todas las posibilidades que ofrecen la Realidad Virtual o MUndos VIrtuales (MUVE), que posibilitan experiencias muy gratificantes.

No descubrimos nada de los MUVE porque ya se iniciaron en 1985 con Lucasfilm detrás del proceso de interacción y movimiento que permitía 16 jugadores simultáneos, partiendo de los MMORPG, (Massive(ly) Multiplayer Online Role-Playing Games), Juegos de Rol Multijugador Masivo Online hasta llegar a Habbo (2000) y a Second Life (2002). ¿Os imagináis una educación ambiental con avatares?

MUVE

Imagen: blog.pucp.edu.pe

Bienvenidos al debate #EA26. 26 de Junio 18h.

Referencias