IV Encuentro de Equipamientos de Educación Ambiental- XIII Seminario permanente de equipamientos de Educación Ambiental. Sagunt 2017.

AnnaEste año celebramos la cuarta edición del Encuentro Estatal de Equipamientos de Educación Ambiental, cuya primera edición organizó en 2012 ONDAS (Red andaluza de centros de educación ambiental). Un año después, en 2013, el CENEAM organizó el II Encuentro, coincidiendo con el Seminario permanente cuyo grupo de trabajo se reune con periodicidad anual. En esta ocasión se tomó la decisión de que el Encuentro se organizara cada dos años. Así, en 2015 se celebró el III Encuentro en el Centro Biodiversidad de Euskadi (Torre Madariaga, Busturia), organizado conjuntamente por el CENEAM y el Gobierno Vasco.

Los objetivos de este Encuentro Estatal son:

  • Ofrecer un espacio para la reflexión y el debate.

  • Analizar nuevas estrategias educativas para impulsar en la sociedad los valores de la sostenibilidad.

  • Prospectar nuevos métodos de forma conjunta para consolidar los proyectos de los equipamientos de educación ambiental.

  • Compartir experiencias desarrolladas por los equipamientos.

  • Impulsar el trabajo en red y la creación de estructuras para la cooperación entre los equipamientos.

El encuentro estatal es una oportunidad para reunir a profesionales procedentes de una gran diversidad de equipamientos de educación ambiental de diferentes comunidades autónomas. Este año participan educadores procedentes del País Vasco, Navarra, Galicia, Castilla León, Madrid, Andalucía, Canarias, Murcia, Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña. En esta cuarta edición hemos querido hacer un repaso de las líneas de trabajo desarrolladas en los últimos encuentros y seminarios del grupo de trabajo del CENEAM. A raiz de este enfoque, hemos decidido presentar los resultados en unos casos y un análisis de situación en otros. Estos son los temas preparados para este año:

  • Seminarios y encuentros de equipamientos de educación ambiental. Aportaciones

Clotilde Escudero, persona responsable de la organización del Seminario de Equipamientos de EA en el CENEAM, nos presentará un repaso de las principales aportaciones para los profesionales de la educación ambiental.

  • Los equipamientos de educación ambiental y el sistema educativo. Análisis de las influencias y potencialidades. Ana Martí Martínez y Tatiana Licht Gómez, ambas pertenecientes al Seminario, a partir del análisis de los trabajos que se han venido desarrollando en anteriores seminarios expondrán una ponencia sobre las potencialidades de los equipamientos de educación ambiental para el sistema educativo.

  • Educación ambiental al servicio de la sostenibilidad. Amparo Vilches es profesora titular del departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales de la Universitat de València. Desde su dilatadísima trayectoria académica, le hemos pedido que nos hable de cómo podemos transformar el mundo en el que vivimos desde la educación para la sostenibilidad, teniendo en cuenta nuestro modelo de sociedad básicamente urbano, cambiante, caracterizado por la incertidumbre, en permanente crisis social y ambiental, y en el que las recetas clásicas no han servido para resolver los conflictos. Para ello, hemos invitado también a Vicent Vicent, maestro jubilado, formador de personal docente, activista educador que jamás deja de trabajar y gran referente en la Comunitat Valenciana, para que la entreviste y le plantee las preguntas más oportunas.

  • Redes sociales. Serafín Huertas, educador del CEACV, presidente de la Asociación Valenciana de Educación Ambiental (AVEDAM) y persona muy dinámica en el campo de las redes sociales, nos mostrará las plataformas virtuales profesionales en las que nos encontramos los educadores ambientales.

  • Presentación de la Red Estatal de Equipamientos y entidades de educación ambiental. Nos lo presentará Mª Luz Díaz, presidente de la red andaluza Ondas y miembro del Seminario. Ella ha sido la verdadera impulsora de este proyecto que se empezó a gestar en el II Encuentro Estatal en Bizkaia.

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  • Estrategias de intervención educativa en los equipamientos de educación ambiental. Miquel Oliver Trobat y Olaya Álvarez, de la Universitat de les Illes Balears han trabajado intensamente estos temas desde el ámbito académico y desde el propio Seminario. Miquel nos explicará los resultados de estos trabajos.

  • Custodia del territorio y equipamientos de educación ambiental. Jordi Domingo, de la Fundación Global Nature y también miembro de Avinença (la entidad de la Comunitat Valenciana que agrupa a entidades que llevan a cabo iniciativas de custodia del territorio), tiene una dilatada experiencia en el desarrollo de esta herramienta para la conservación. Ya en el II Encuentro, se acordó incluir una nueva línea de trabajo sobre los equipamientos y su relación con el territorio. Hemos tomado esta idea y hemos invitado a Jordi para que desarrolle un taller sobre la vinculación de la educación ambiental con la custodia del territorio y el papel que pueden jugar los equipamientos.

  • Radiografia de los equipamientos de educación ambiental en las comunidades autónomas. A los profesionales que trabajamos en equipamientos nos gusta conocer la actualidad de los mismos. Los años de “crisis económica” se han llevado por delante algunos centros, y otros han sobrevivido revisando su oferta de servicios y actividades. Quién mejor para presentarnos un examen de su situación que Araceli Serantes Pazos, de la Universidad de A Coruña y también componente de este Seminario. Ella realizó su tesis sobre los equipamientos de educación ambiental en Galicia y, además, tiene publicados diversos artículos sobre este campo.

  • Reflexión y propuestas para el próximo Encuentro. Nuestras compañeras en el Seminario Esperanza Moncayo y Visitación Marín, nos ayudarán a pensar y proponer en qué queremos trabajar en el V Encuentro, que se celebrará en 2019 (podéis ir pensando dónde).

  • Feria de Intercambio de experiencias. Esta es la miscelánea del Encuentro, abierta a todos los que habéis querido participar. Tendremo 5 pósteres, 13 comunicaciones orales y 2 talleres de temáticas diversas. Además de la exposición presencial, se publicarán los resúmenes en el documento de conclusiones del IV Encuentro.

Por Anna Pons Frigols
@frigolsanna

Nene, deja de joder con el clima #EA26 #DíaDelClima #26M

Si esperáis un gran post, con un contenido novedoso, sesudo e inspirador, que hable sobre educación y comunicación ambiental y enfocado al cambio climático, os recomiendo fervientemente el artículo de mis admirados Paco Heras y Pablo Meira, “Cuando lo importante no es relevante. La sociedad española ante el cambio climático.” dicho esto y si queda alguien a quien le apetece seguir leyendo, ahí va una reflexión al respecto del tema.

El 26 de marzo es el día elegido para ¿celebrar? ¿conmemorar? (Nunca he sabido qué verbo incluir aquí) el Día del Clima, un evento que, según la página web del Ministerio de Medio Ambiente de Ecuador (pones 26 de marzo Día del Clima en Google y esta es la primera entrada), “busca la reflexión sobre lo que cada ser humano está haciendo para contribuir a la disminución de la alteración de los elementos y factores de los que depende el clima.” En fin un día de celebración más, como el Día de la Galleta (4 de diciembre), el Día de Dormir en Espacios Públicos (28 de febrero) o el más importante de los 365, el Día de Star Wars (4 de mayo). La coincidencia esta vez, con el 26 de marzo, es que además hay debate #EA26, cosa que eclipsa cualquier celebración planetaria.

#EA26 POR ELCLIMA DEFCoincide además, madre mía que borrachera ecologista y sostenible, que 24 horas antes se habrá celebrado la famosísima Hora del Planeta, este año con el lema: “En esta Hora del Planeta, ilumina al mundo con una Acción Climática.”

Con todo ello ¿De qué íbamos a hablar en este debate? Pues esta es la propuesta: Educación ambiental y cambio climático: ¿Cómo afrontar la comunicación del cambio climático desde la Educación Ambiental?

Y la reflexión que quiero compartir, para que sirva de mecha para el debate es la siguiente:

Uno. La sociedad percibe el fenómeno del cambio climático a través del prisma DDR:

[D] DISTANCIA
El cambio climático lo visualizamos a una enorme distancia, espacial y temporal. Nos sentimos poco, o nada, vinculados a lo que ocurre en el Ártico, la Gran Barrera de Coral australiana o en las islas del archipiélago de las Salomón. Y en cuanto al tiempo ¿Cuántos de nosotros pensamos únicamente en el hoy y ahora? ¿Ha de preocuparme, ahora, lo que ocurra en 2050?

[D] DIMENSIÓN
Cuando medimos en décadas, siglos o millones de años o utilizamos el prefijo Giga- corremos el riesgo de perder la perspectiva, ¿Acaso manejamos estas magnitudes de manera cotidiana? Por otro lado está la transversalidad del cambio climático, todo repercute en el clima y a su vez este condiciona toda actividad ¿Somos capaces de aplicar una mirada tan sistémica? Y que decir de todos los mensajes que apuntan a definirlo como el mayor desafío que jamás ha afrontado la humanidad… ¿Preferimos cerrar los ojos y dejar que todo pase? ¿Que lo arreglen por nosotros?

[R] RELEVANCIA
Mira tu cerebro como un disco duro. En el escritorio tienes un montón de carpetas, una de ellas lleva el nombre “Problemas” ¿Cuántas subcarpetas caben en ella? Buah, infinitas, imagínatelo. Pero en realidad, en el día a día ¿Cuántas podrías consultar con frecuencia? Las acabarías ordenando por relevancia, de mayor a menor, y acabarías visitando ¿Seis? ¿Nueve? ¿Tres? Y ¿Entre ellas estaría la carpeta del Cambio Climático?
Dos. Entonces ¿Cómo debemos enfocar la comunicación del cambio climático desde la #EA26 ?

TRABAJANDO INTENSAMENTE “LO LOCAL”
Nuestro enfoque debe incluir todos aquellos aspectos que desde lo local aporten relevancia al mensaje. Transmitir cercanía y vinculación con todo aquello que pasa con el cambio climático, con sus causas y las consecuencias. Recuerda: Piensa y comunica en global y local, y actúa.

SOMOS PARTE DE UN ECOSISTEMA
Es urgente que vinculemos todo lo que producimos y consumimos al medio en el que vivimos. Nos hace falta entender qué es un ecosistema y visualizarnos como parte de él. Hay que trabajar con la idea de que todo aquello que necesitamos para cubrir nuestras necesidades, y más allá, sale del medio y que todo lo que nos sobra o convertimos en basura, ha de volver necesariamente a él.

HAY QUE QUERER SABER
Cuando el asunto te desborda, lo ves lejos y no es relevante, sencillamente no quieres saber nada de él. Así que hay que despertar el interés de la ciudadanía por saber. Saber cómo nos repercute el cambio climático, que consecuencias tendrá para la vida en unas décadas y qué responsabilidad tenemos en todo eso. Debemos fomentar la curiosidad por saber…
Piensa en ello y lo debatimos el próximo 26 de marzo a las 18:00 en Twitter #EA26

Sera Huertas (@reverdeconcausa)

Desafíos actuales de la Educación Ambiental #EA26 #EducacionAmbiental por Jose Manuel Gutiérrez

La educación ambiental no vino para quedarse, pero todavía está entre nosotras y nosotros. Y parece que está necesitada, porque tiene un día dedicado: el 26 de enero.
Conferencias, Congresos y reuniones internacionales de alto y bajo nivel a lo largo de las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI han ido perfilando la situación actual del campo.
La educación, la EA en este Captura de pantalla 2016-01-21 a las 22.20.20caso, quizás no cambie la sociedad, hacen falta más agentes, pero la sociedad nunca hará el cambio ecosocial sin la EA.

Mirar desde el presente hacia el futuro requiere partir de los resultados de un diagnóstico o de una evaluación de lo realizado hasta ahora por la EA. Necesitamos ver la fotografía actual de la EA, ver sus luces y sus sombras, sus procesos y productos, para proponer nuevas o renovadas líneas de actuación. Ese va a ser el sendero que sigamos en esta presentación.

Para abordar este primer apartado nos encontramos con cierta literatura especializada que ha llegado a esta conclusión:

La EA ha fracasado

Estos autores y autoras analizados han encontrado las causas de este fracaso tanto
dentro del propio campo de la EA, por su propio proceso, como fuera de él, es decir, por causas debidas al contexto en el que desarrolla su labor. Vamos con las razones externas:

  1. La crisis ambiental no ha desaparecido. Indicadores como la huella ecológica, huella hídrica o deuda ecológica muestran que el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la falta de justicia social, la desertización, la persistencia de sectores sociales desfavorecidos, la feminización de la pobreza, la pérdida de tierras productivas, la falta de atención a la salud y a la educación… siguen siendo problemas ambientales, esto es, sociales y ecológicos.
  2. No ha llegado el cambio soñado. La EA surge para ayudar a resolver los problemas medioambientales proponiendo un cambio social. Era el espíritu de Mayo del 68 y… debajo de los adoquines no encontramos la playa. El cambio climático es hoy día el protagonista, es el síntoma; sin embargo, la enfermedad sigue siendo la misma que en 1968: el capitalismo (esto es algo lo que nos suele costar hablar a los educadores ambientales, parece como si desprestigiásemos nuestro discurso al pronunciar este concepto, como si politizásemos el discurso de la EA cuando la EA, en realidad, es fundamentalmente una acción política).
  3. El contexto de insostenibilidad y de injusticia social es un gran adversario. Susana Calvo y Pepe Gutiérrez (2007) nos hacen un símil con el manto de Penélope. Penélope, presionada por su entorno, tejía un manto para Ulises que, se suponía, había muerto. La esperanza de verlo vivo hacía que durante el día, a ojos de la gente, Penélope tejiese el manto y por la noche lo deshiciese. Según esto, lo que la EA se afana en ir construyendo, el sistema económico imperante se encarga de destruirlo. En la escuela se trabajan la solidaridad, el consumo responsable y la alimentación saludable. Al acabar la jornada escolar y salir a la calle los chicos y chicas se encuentran con la competitividad, el consumismo desaforado y la comida rápida y con exceso de azúcares. A estas criaturas, al igual que a los adultos, se les crean necesidades artificiales y de difícil gestión.
  4. Poca cultura de sostenibilidad y mucha resistencia al cambio. La sociedad identifica y es consciente de la importancia de los problemas ambientales; sin embargo, el conocimiento y la conciencia de la gravedad no es suficiente, hay poca “cultura de sostenibilidad”. Además, hay una resistencia al cambio que viene determinada unas veces por las propias dificultades técnicas como puedan ser un modelo de movilidad que ofrece nuestra ciudad que no favorece dejar el coche particular en casa, y otras porque los cambios de mentalidad son costosos, por ejemplo reunirse y participar en ámbitos sociales, actuar en actividades solidarias, volver al pañuelo de tela y dejar los de papel…
  5. La aparición del concepto del desarrollo sostenible ha sido también motivo de discordia. Para algunos autores, como Meira (2003), el desarrollo sostenible es la liebre tras la que corren desesperadamente los galgoseducadores y educadoras ambientales y a la que nunca van a alcanzar. Es esa utopía a la que, como decía el maestro Galeano (2003), cada vez que damos un paso, se aleja una poco más.

Además, podríamos añadir la complejidad social, tecnológica y la de los medios de comunicación que hacen opaca a la población las consecuencias tanto sociales como ecológicas de las actividades productivas y consumidoras cotidianas. Compramos móviles y tablets de última generación, pero no nos llegan las consecuencias que supone para las sociedades afectadas por la extracción del coltán. Parece que hay miles de medios de comunicación diferentes a donde acceder a información desde diferentes puntos de vista; sin embargo, los más conocidos forman parte de grandes holdings dentro de los cuales favorecen los intereses particulares de las empresas asociadas. El famoso cuarto poder es ahora una herramienta más al servicio del poder económico.

Hay razones internas debido al propio desarrollo de la EA como puedan ser:

  1. Es un campo en desarrollo. María Barba y Meira (2013) nos dicen que la EA es un campo, o mejor, un transcampo, en el que interactúan el campo educativo, el ambiental y el social y cultural, y que se desarrolla condicionado por las diferencias, digamos, de poder que existen entre ellas. Un campo en tensión constante e influenciado por las directrices de las políticas administrativas, del mercado… un campo en construcción, por tanto con pocas certidumbres y muchas incertidumbres, con muchas definiciones y otras tantas indefiniciones.
  2. La exigencia de cambiar los valores para hacer el cambio social, cuando, en realidad, no se han definido nunca. Es más, cuando se supera la EA superficial y entra en este espacio surge el conflicto con la realidad, es decir con el sistema productivo y consumista que propician las políticas oficiales: cómo compaginar cooperación y competición, bienestar social y justicia social, o simplemente, el yo, mi comunidad y el planeta.
  3. El factor ‘multi’.  Multiagentes actuantes: administraciones, asociaciones y ONGs, empresas…. Agentes con multiestrategias que, quizás, compartan una finalidad común, pero que no comparten objetivos específicos, maneras de hacer, donde apenas hay intercambio, donde hay mucha experiencia de EA y de lo que no es EA. Y donde cada cual busca preservar su especificidad por encima de lo que nos es común. Multidestinatarios:criaturas, adultos, profesionales, personal técnico, político…  Multicolor: aquí convergen la educación para el desarrollo, para la salud, para el consumo, los ecofeminismos, la interculturalidad…
  4. Población objetivo errónea. Hay autores, como Benayas, que afirman que nos hemos centrado en las personas que ya están sensibilizadas de una manera u otra. Según esto, el foco debe ponerse en las personas no interesadas y no sensibilizadas, en los directivos de multinacionales e instituciones financieras, en los gestores políticos…
  5. La propia evolución. Blumstein  y Saylan (2007), en su obra El fracaso de la EA (y como podemos arreglarlo) afirman que quizás en la EA nos hemos dedicado más al ‘qué’ que al ‘cómo’, o que nos hemos perdido en la estética del ‘cómo’ perdiendo el ‘qué’, que nos hemos dedicado más a lo “ambiental” y menos a la “educación”, a atender a los procesos de enseñanza-aprendizaje, de construcción del conocimiento, de evaluación y autorregulación… que hemos pasado de una EA fundamentalmente ‘naturalista’ a una fundamentalmente ’urbana’.

Finalmente, hay un gran desacuerdo en el nombre, han aparecido muchos términos: EA, EDS, EADS, EhS, EpS, ERMA… entre los que, a veces, no hay diferencia de contenido y objetivos, y otras sí y profundos.encaixada_mans

¿La EA ha fracasado?

Pero, ¿es cierto que la EA ha fracasado?

  1. Hace unos años se realizó la serie “Voces contra la globalización”. En uno de los capítulos, todos los bustos parlantes ofrecían su visión del estado del planeta entre el gris carbón y el negro marte. Hasta que apareció Pedro Casaldáliga, religioso catalán, escritor y poeta, que afirmaba que a pesar de todos los pesares vamos para mejor: hay más conciencia, más ciudadanía, más movimiento popular y más solidaridad internacional. Nunca ha habido tanta ayuda al desarrollo, nunca tantas ONGs, nunca tanta solidaridad… cada día hay más conciencia de la exclusión, más indignación… (Gutiérrez Bastida, 2011). Realmente, ¿hemos estado peor?
  2. Quienes vivimos en el mundo occidental utilizamos los distintos contenedores que clasifican los residuos domésticos, disfrutamos de carriles-bici, aprendemos en los centros de interpretación, vemos como se comienzan a usar vehículos eléctricos, aumenta progresivamente el uso de fuentes renovables, colaboramos con proyectos de desarrollo en países empobrecidos, aumentan opciones de comida ecológica en mercados y restaurantes, nos asociamos y creamos redes para obtener productos ecológicos, nos asociamos políticamente para encauzar la indignación y tratar de cambiar las cosas, estamos viendo los primeros edificios bioclimáticos, tenemos a nuestro alcance medicamentos genéricos, las empresas quieren lograr y exhibir sus estándares medioambientales, los bancos de alimentos han tenido que multiplicar sus almacenes, han surgido los primeros aparatos sin obsolescencia programada, aumenta la legislación ambiental… Todos estos “cambios” ¿Los ha producido el propio sistema socio-económico por sí mismo? ¿Ha tenido algo que ver la presión de sectores sociales cada vez más formados?
  3. Un aspecto que a menudo se esquiva es el propio carácter de la educación. Los resultados de los procesos educativos no siempre se pueden medir y valorar al final del propio proceso, como afirma la propia Victoria Camps (2010): “A veces se hace difícil creer que la educación sirve para algo porque los resultados son muy a largo plazo y pocas veces se verifican”. Además, posiblemente, los aprendizajes que se constatan y visualizan a muy largo plazo sean más trascendentes que los productos y resultados inmediatos. La catástrofe del Prestige fue un ejemplo de respuesta cívica de toda una generación de personas educadas medioambientalmente durante años, sin que dieran hasta ese momento atisbos de que lo habían hecho (Meira, 2003). La respuesta social y la respuesta educativa tanto desde movimientos sociales como desde la escuela como fue espectacular.
  4. Contenidos clave de sostenibilidad se han incluido en el currículo oficial de la enseñanza obligatoria. Además el número de títulos y titulados y tituladas de FP, universitarios e interuniversitarios ha crecido notablemente. Nunca ha habido tanto educador o educadora medioambiental.
  5. La joven educación ambiental no ha conseguido el demandado y deseado “cambio social”, cierto. Religiones milenarias o partidos políticos centenarios, tampoco. Sin embargo, en mi opinión, la EA sí está detrás de todos esos “cambios” que está dando la sociedad (Gutiérrez Bastida, 2013).

La EA sola no puede conseguir el cambio. Pero, en el momento en que se apoya en la sociedad civil, desde el mundo de la política, tal y como está sucediendo, sí puede. La EA ha estado muy sola.

Coyuntura actual

Además, nos permitimos afirmar ahora que la EA ha fracasado, incluso, cuando en los últimos años:

  1. La crisis. la política medioambiental y la educación ambiental fueron de las primeras en caerse de la agenda política. Han cerrado entre el 60 y el 80% de los equipamientos medioambientales del Estado. En las administraciones públicas las ayudas a la EA han disminuido o desaparecido.
  2. Control de movimientos sociales y mercantilización de la EA. En muchos casos los programas de EA institucionales, a todos los niveles (locales o internacionales), han funcionado como elementos de control de movimientos sociales que, posiblemente, hubieran desarrollado otra cultura de la sostenibilidad de una manera más crítica.  Y, también, entre tanto agente interesado (multinacionales, financieras…) se ha producido una cierta mercantilización de la EA.
  3. Sosteniblabla. Empresas financieras, del sector de automóvil, gobiernos, ONGs, educadores y educadoras ambientales y un largo etcétera, todos y todas hablamos de sostenibilidad. Se lo añadimos a todo, como el aceite y el vinagre a la ensalada. Da igual la ensalada, sosteniblablá.
  4. El currículo. En educación formal si bien es cierto que se han incluido elementos relacionados con la sostenibilidad en el currículo, no es menos cierto que un currículo compartimentado por áreas y una organización escolar rigurosa e inflexible no favorecen especialmente los procesos de desarrollo de las competencias medioambientales. Además, los libros de texto no ayudan, no mencionan la creciente insostenibilidad del modelo económico y social actual y ocultan el deterioro acelerado de todo lo necesario para vivir: el agua y el aire limpio, el territorio fértil y los alimentos sanos, y confunden de forma sistemática el bienestar con el crecimiento económico.
  5. La formación y alfabetización ecológica del profesorado dista de ser la adecuada por el poco interés de las administraciones y por el poco interés docente ante la presión de las urgencias tecnológicas, idiomáticas, metodológicas…
  6. En octubre de 1990, se firma la Declaración de Talloires para la incorporación de la sostenibilidad y la alfabetización ambiental en las universidades. Sí que ha trabajado, hecho miles de investigaciones, formulado competencias, criterios de evaluación, etc. pero la universidad no se ha convertido en el ejemplo de organización sostenible ni de EA que debería ser.

Ni son todos los que están, ni están todos los que son. Pero entre todos estos elementos vemos luces y sombras, blancos y negros, contrastes que conforman una compleja realidad de la EA al día de hoy. Y mientras tanto, el actual nivel de destrucción del medio ambiente y de brecha social es único en la historia de la humanidad.

Con todo ello y por todo ello, ahora la EA es más importante que nunca porque el futuro debe y sólo puede ser sostenible.

El desafío es ético

etica-cartonLucie Sauvé afirma que la educación ambiental apunta a construir una “identidad” ambiental, a dar un sentido a nuestro “ser en el mundo”, a desarrollar un sentimiento de pertenencia con la biosfera y a promover una cultura del compromiso. Por tanto, es momento de la nota musical “re”: toca re-pensarnos, repensar la comunidad, re-pensar el planeta, re-nacer, re-construir, re-crear, re-generar… re-clamar, re-conquistar, re-plantear. En este sentido:

  1. Si convenimos que la causa de la crisis ambiental que nos lleva hacia el colapso se deriva una manera de entender la relación entre el ser humano y el mundo, acordaremos que esa causa es fundamentalmente ética. Por tanto, el cambio hacia el que debe empujar la EA tiene que venir inexcusablemente de la mano de la ética.
  2. Una ética que:
  3. coloque la trama de la vida como máximo valor y como centro de toda reflexión y acción.
  4. se base en el pensamiento complejo, ya que el pensamiento complejo, tal y como afirma Morin (2006), nos lleva a una ética de solidaridad.
  5. impulse la modificación de las políticas que afectan a estructuras económicas, tecnológicas e ideológicas básicas, que promueva más el crecimiento humano y, quizás, el decrecimiento económico, que impulse más apreciar la calidad de vida que buscar un nivel de vida cada vez más alto.
  6. una el saber con el deber. Que convierta el conocimiento en causa y origen de la acción.
  7. Una ética basada en la acción. Acción como una manera de ser, de saber, de vivir y de actuar. Se trata de explorar la ética como actividad diaria: siendo críticos, reflexionando sobre cuestiones complejas y dilemas éticos, reimaginando posibilidades… (Jickling et al., 2006)
  8. Una ética unida a la estética. La integración del arte en la construcción de conocimiento nos ayuda en la comprensión del medio ambiente, de las relaciones sociales, de nuestro papel en el mundo.
  9. Y necesitamos de una estrategia. Una estrategia que nos ayude a desarrollar esa ética, desde el yo, pasando por mi comunidad hasta llegar al planeta. Y necesitamos compartir estrategias, sumar sinergias.

Dado que esta ética debe evidenciarse a través de una estrategia y en la acción, es decir, en lo concreto, proponemos algunas ideas en las que permearía esta visión. Las he dividido en cuatro ámbitos, sin ser muy amigo de ello, en honor a la complejidad que debe irradiar la propuesta, pero creo que facilitará la exposición.

Retos sociales

11891115_1163523770343934_8121063682575878678_nAl hilo de la construcción de esa nueva ética surgen algunos retos sociales:

  1. Construcción de la ciudadanía, de eco-ciudadanía. Es decir, de una forma de relación con el mundo centrada en el “vivir aquí juntos”, una relación contextualizada y ubicada, que implica la responsabilidad colectiva respecto a los sistemas de vida —de los cuales formamos parte— y que necesita competencias para insertarse de manera eficaz en las dinámicas políticas de decisión y acción relativas a los asuntos socioecológicos.
  2. Desarrollo de responsabilidad. Pero no la responsabilidad culpabilizadora del sistema que nos dice hasta la saciedad que todos y todas somos responsables de la crisis y que tenemos que arrimar el hombro. Responsabilidad sí, pero no es lo mismo la de la niña que no cierra el grifo al limpiarse los dientes que la de la empresa distribuidora que pierde el 25% en fugas. Responsabilidad, desde el origen etimológico del término, es decir, responder para actuar ante los problemas y para experimentar alternativas.
  3. Construcción de comunidad y de poder comunitario. Es necesario dotar a la sociedad de una infraestructura que le permita desplegar activismo y acción comunitaria, crear grupos de personas y redes de grupos, sea para trabajar en cuestiones específicas como para abordar necesidades globales que afecten a más comunidades o a la sociedad en general y que permitan empoderar a la comunidad y a sus integrantes. Responsabilidad sí, pero comunitaria para desenmascarar y denunciar las prácticas no éticas y no sostenibles del actual modelo de desarrollo y exigir a quien lo hace mal que lo haga bien.
  4. Diversidad y biodiversidad. La diversidad asegura la complementariedad, permite el reajuste y, en momentos de crisis, la supervivencia. En un colectivo humano que busca y aprecia la heterogeneidad nadie se siente fuera, cada cual encuentra el lugar donde es capaz de aprender y enseñar (Ecologistas en acción, 2012). Y facilita el encuentro de diversas experiencias, culturas, edades, y especies animales y vegetales… apoyándonos en lo que más nos une.
  5. Hoy sabemos qué no es sostenible. Apenas sabemos qué es sostenible. Lo que hoy nos parece sostenible mañana nos puede decir la ciencia que no lo es. Por eso es imprescindible poner la ciencia al servicio de la humanidad y acumular conocimiento sobre sostenibilidad. Necesitamos de personas e instituciones científicas con posturas éticas y sensibles al trabajo comunitario.

 Retos políticos

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  1. Desarrollo de la dimensión política de la EA. Si hablamos de “vivir aquí juntos”, hablamos de lo colectivo y lo que concierne a lo colectivo deviene político. No es lo mismo comprar el café de una multinacional que de comercio justo. La EA debe ayudar a la construcción del significado de un acto u otro. Y tampoco es lo mismo comprar café de comercio justo que trabajar en equipo para exigir a los gobiernos que rechacen las normas imperantes de un mercado libertino, desigual e injusto (como el ITTP que nos viene). No es lo mismo comprar en comercios justos que por unas relaciones comerciales internacionales justas.

La EA en vez de huir de la política tiene que desarrollar su potencial dentro de ella.

  1. Inspiración y exigencia de políticas públicas sostenible. La EA, por una parte, debe formar parte de las estructuras de las instituciones públicas en tanto en cuanto es un proceso de convergencia hacia la sostenibilidad y, por otra, debe estar vigilante a las prácticas y decisiones políticas que van en contra de la sostenibilidad. La EA debe inferir políticas sostenibles, de equidad y de justicia social y, en particular, educativas.
  2. Estímulo de una gobernanza global y democrática. Y promoción de una economía con centro en la vida, y no en el mercado. La EA debe favorecer la construcción de espacios para otra economía: mercadillos solidarios, mercados de trueque, bancos de tiempo, comercio justo, experiencias cooperativas (auzolan), movimientos slow, ciudades en transición… son experiencias que se están llevando a cabo y hay que crear otras nuevas. Las redes sociales juegan un papel muy importante en este ámbito. Y no solo porque suponen una manera diferente de comerciar, sino porque también, cuando nos relacionamos sana y satisfactoriamente necesitamos menos cosas, porque tenemos más humanidad.
  3. Vinculación con el territorio, con el entorno próximo. Es necesario hacerse conscientes del territorio en el que vivimos y explorar la cosmovisión de nuestra comunidad, sus fortalezas y debilidades, para, sin perder las raíces identitarias, avanzar hacia cosmovisiones más globales.
  4. Medios de comunicación al servicio de la comunidad. Se debería garantizar que los medios de comunicación se transformen en instrumentos educativo-ambientales que colaboren en divulgar información científica sobre sostenibilidad, sobre las consecuencias reales de nuestro sistema de consumo, que ponga en valor las experiencias significativas de ecociudadanía y las de acción comunitaria en clave de sostenibilidad.

 Retos en investigación

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Turberas y Humedales de Padul. Zona Ramsar

La investigación es un elemento fundamental en el desarrollo de este este proceso.

  1. Según recientes estudios, actualmente hay 5 tendencias de investigación en EA:
  • la importancia del aprendizaje y la acción colectiva y comunitaria.
  • la relación entre el contexto social y ecológico,
  • la conexión entre la práctica educativa y el compromiso social
  • el papel del medio urbano, ya que la batalla a la sostenibilidad se deberá ganar en las ciudades
  • el papel de los medios de comunicación y de las redes sociales
  1. Se está pasando de:
  • investigación en disciplinas a investigación inter-multidisciplinaria
  • investigación de impacto académico (para revista especializadas) a impacto social.
  • investigación que informa a investigación que transforma
  • investigación en cambios tecnológicos y actitudes a investigaciones centradas en el cambio social y cultural
  • investigación de individuos a investigación de comunidades
  1. Se están abriendo nuevos caminos a la educación, a la capacitación y a la creación o articulación de redes o de redes de redes.
  2. Se están empezando a evidenciar casos de medios informativos como generadores de opinión y de acción en los movimientos de transformación social.
  3. Se está abriendo paso una epistemología crítica, que denuncia todos los comportamientos tóxicos de los sistemas educativos en general, y de educación ambiental, en particular.

Los resultados de todas estas líneas de investigación nos tienen que ofrecer un marco teórico de ecociudadanía.

 Retos en el ámbito educativo

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La EA no es suficiente para el cambio social, pero es necesaria, es imprescindible. Y su desarrollo en todos los segmentos educativos ayudará a hacer escuelas y universidades más sostenibles, personas más competentes medioambientalmente y con capacidad de elegir qué es lo mejor para sí, para su comunidad o para el planeta. En el ámbito la educación los retos actuales serían:

  1. Desarrollo de una educación eco-social que rompa fronteras y construya puentes entre la educación formal, no formal e informal. Es necesario que la educación formal y la informal salgan de sus ámbitos y construyan relaciones con los movimientos de transformación social.
  2. Ambientalización curricular real. No se trata tanto de incluir que la energía solar sea un contenido a aprender, sino de promover la integración de contenidos, la reflexión, la resolución de problemas, la búsqueda de información, el espíritu crítico, el contraste de opciones, la inclusión social, la toma de decisiones y la acción colectiva coordinada.
  3. Capacitación de los y las docentes de todos los sectores educativos. Tanto la enseñanza primaria, como la secundaria, la universitaria o la formación profesional son claves para que los y las aprendices desarrollen las competencias medioambientales necesarias para ser ecociudadanos o ecociudadanas.
  4. Organización escolar flexible. La organización escolar es el mayor obstáculo a cualquier proyecto que se quiera desarrollar. ¡Y sabéis cuántos se desarrollan, a pesar de ello! Necesitamos de grupos flexibles, interactivos, cooperativos, intergeneracionales… horarios flexibles, maneras de aprender flexibles, diversidad de materiales y fuentes de información… implantar unos mínimos que, si bien no aseguren el éxito, por lo menos no garanticen el fracaso.
  5. Empoderamiento de los y las jóvenes. Las generaciones nacidas a finales de los 80 y durante los 90 tienen ya la sensibilización en el ADN. Es tal el bombardeo mediático de los mensajes “verdes” que reciben desde bien pequeños, que ya lo tienen interiorizado. Tienen una sensibilidad y una curiosidad natural hacia lo que supone la vida salvaje y la naturaleza. Y saben en qué contendor va el papel usado y los otros tipos de residuos. Las siguientes generaciones quizás lo tengan más difícil. Probablemente, esta primera década del siglo XXI, haya ofrecido la primera generación de personas del mundo occidental que crece en el “interior” de los hogares, es la generación “nativa digital” que pasa la mayor parte de su tiempo frente al televisor, escuchando música en solitario, navegando por Internet o jugando en dimensiones virtuales. Una generación con ciertos riesgos saludables superiores a las anteriores: obesidad, dificultades de atención, huida del mundo real… Todo ello configura un escenario nuevo y diferente en el mundo escolar. Y además, si la infancia transcurre separada de la naturaleza ¿Cómo la van a conocer y a comprender? ¿Cómo van a valorar la vida y los seres vivos? ¿Cómo va a atender a la biosfera? La educación ambiental es la encargada de cubrir y dar respuesta a ese déficit. El medio ambiente se constituye como un gran integrador de conocimientos, procedimientos y actitudes, es práctico y compromete a los y las estudiantes y se ofrece como escenario de la acción. La oferta de estos escenarios en clave de protagonismo del alumnado le empodera ante sí mismo, ante su comunidad y ante el planeta. Los y las estudiantes, aparte de ser ciudadanos y ciudadanas del mañana, son ciudadanas y ciudadanos hoy. Personas con capacidad de decidir su modo de consumir, de divertirse, de influir en las decisiones familiares, de pandilla, del grupo escolar… reconozcamos este hecho y dejemos espacios reales de participación, ante la sociedad, ante responsables políticos, que perfeccionen su empoderamiento.
  6. En acción sin perder el norte. Ciertamente, nos involucramos en la vorágine cotidiana de las urgencias que no dejan sitio a lo importante y corremos el riesgo de quedarnos en lo anecdótico, en lo estético, en el activismo. Es imprescindible buscar momentos para la reflexión personal y para el contraste grupal. A veces nos empecinamos en hacer una acción-campeonato de a ver quién recoge más residuos, cuando el norte nos indica que hay que reducir el consumo en origen. Por otro lado, en el mundo de la educación tenemos muchos tótems. Situaciones a las que se les pone la etiqueta y quedan ahí, generación tras generación, el famoso “aquí siempre se ha hecho así”. Uno que suelo recordar reiteradamente, hablando de una actividad que ha sido bien acogida por los chicos y chicas, es el no menos famoso: “¡Ah! Es que eso les gusta”. ¡Peligro! Les gusta. Prohibido para la escuela. Parece como si un resorte interior saltase en el docente y automáticamente quitase todo el posible valor de la actividad porque “les gusta”. ¿es mejor que no les guste, incluso que lo odien para que la actividad adquiera valor? No perdamos el norte: cuando una actividad les agrada y la realizan a gusto ¿nos hemos parado a pensar en cuántas competencias está movilizando o podemos evaluar? El norte nos indica, no sólo que se puede aprender haciendo cosas que gustan, sino que cada aprendizaje conlleva una gran parte emocional que debemos cuidar y trabajar. No perdamos el norte, pero sin olvidar que el sur también existe.

Epílogo

Para concluir, decir que, si la educación ambiental es el manto interminable de Penélope también es cierto que la leyenda afirma que el manto se terminó felizmente.

Tanto desde el ecologismo como desde la EA, es tradicional el discurso pesimista de la situación de emergencia planetaria y del fracaso de la EA. Hace tiempo que ya era hora de cambiar también ese discurso: hay problemas, graves y más graves, pero también hay resultados. No dejemos que estos resultados se los apropie el enemigo. Debemos reivindicarlos, sentirnos orgullosos y orgullosas de ellos, porque han costado sangre, sudor y lágrimas. Algunas nuestras. Otras de otras personas que, por ello, merecen nuestro homenaje y reconocimiento.

Hagamos educación ambiental, pero hagamos también seducción ambiental. Mientras haya problemas ambientales, mientras haya esperanza: educación ambiental. Indispensable para sostenibilidad –sea lo que sea eso- y para hacer posible otro mundo.

Ese es precisamente el principal reto de la educación ambiental: estimular el compromiso ecociudadano; un compromiso fundado en una visión del mundo clarificada, discutida, confrontada, que dé sentido a nuestro ser y actuar en el mundo; un proyecto político-pedagógico que llama a la reflexión crítica, ética, filosófica. La tarea es inmensa, pero alentadora.

Sin duda, es el colibrí quien nos da su ejemplo, a partir del conocido cuento popular: “Había una vez un pequeño colibrí que vivía en un bosque. Un día se desató un incendio, no sabemos si fortuito o por manos desalmadas. Los animales del bosque salieron corriendo, asustados ante el peligro inminente. En su huida vieron a un colibrí que en lugar de salir, retornaba al bosque con una gota de agua en el pico. Hubo una risa general: ­­- ¿Acaso crees que con una gota podrás apagar el incendio? – Yo… hago lo que puedo, contestó el colibrí.”
El colibrí tiene mucho que enseñarnos. Su vuelo semeja el infinito, sabe volar hacia adelante y retroceder si es necesario, adecuarse a los tiempos y a los vientos. Se sabe liviano y libre, y por ello no carga con pesares ni cadenas. Sus aportaciones le resultan claras y sencillas: una gota que traslada de forma amorosa y desprendida. Es multicolor y sensitivo, disfruta los momentos y nos susurra sus mensajes imperceptibles, diminutos y profundos. Y si en vez de ser cada uno o cada una un colibrí, formásemos una inmensa bandada de colibrís… ¡qué podrá ser eso!

Un saludo y feliz Día de la Educación Ambiental.

Jose Manuel Gutiérrez @jsemanugb

Visita su blog: eaxxi.blogspot.com.es

Hablemos de Custodia del territorio… #EA26

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Fuente: Foro estatal de redes y entidades de custodia del territorio [enlace]

La Custodia del territorio parte de la respuesta a una pregunta básica: ¿Quién tiene la responsabilidad de conservar la naturaleza, el paisaje y el patrimonio?

La respuesta clásica es que la responsabilidad es de las administraciones y deben poner los medios económicos y jurídicos para conseguirlo.

Desde el mundo anglosajón la respuesta fue que era una responsabilidad individual o colectiva, pero de los propios ciudadanos y además como respuesta no impuesta, sino voluntaria..

El carácter ciudadano y voluntario son dos de las señas de identidad de la Custodia del Territorio, junto con la conservación.

— Son los ciudadanos de forma individual o colectiva los que toman la decisión de involucrarse y firmar acuerdo y, por tanto, compromisos de mantener o mejorar su patrimonio.

— No hay ninguna obligatoriedad en lo que proponen, pues aunque deberán cumplir las normas que afectan a su finca, el acuerdo de custodia se basará en compromisos voluntarios y no normativos, que van mas allá del cumplimiento de la ley.

— El objetivo es conservar y mejorar los valores naturales de la finca en propiedad o del espacio sobre el que se firma o compromete el acuerdo.

Todo esto bajo dos premisas:

– La conservación es plenamente compatible con la actividad humana. En muchas ocasiones la conservación se ha planteado como prohibiciones y limitaciones (no es precisamente educación ambiental), pero la Custodia busca la aplicación en armonía con el propio trabajo y actividad en la finca o propiedad.

– Fomentar la participación de los habitantes e un territorio. No se impone desde arriba por Decreto Ley, sino que surge del compromiso personal y de la respuesta a una necesidad sentida por los propietarios.

Los Actores de la Custodia del Territorio

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Fuente: Mercados de Medio Ambiente. [enlace]
— Los propietarios: que formulan los acuerdos, los suscriben y se comprometen a llevarlos a cabo en su finca. Son los actores principales, pues de ellos depende la acción.

— La entidad de custodia, que es la animadora en el territorio para que se lleguen a formular acuerdos, además debe asesores y animar todo el proceso, velando que los acuerdos realmente mejores y procuren la conservación del espacio sobre el que se actúa. También se encargan de dar reconocimiento y notoriedad a la finca. En algunas ocasiones son ellas quienes llevan a cabo la acción en fincas cedidas o donadas por los propietarios.

— Los agentes facilitadores, que tienen la misión de ayudar, facilitar recursos materiales o económicos tanto al propietario como a la entidad de custodia, para llevar a cabo las distintas acciones.

Razones para la custodia del territorio.

.. Proteger valores de especial relevancia (un hábitat, un río, una espeactores-cdtcie, un elemento histórico, un lugar de valor socio cultural…)

.. Promover prácticas de buen uso y conservación de los recursos naturales (agrarios, forestales, hidrológicos, recreativos, cinegéticos..).

.. Impulsar la participación ciudadana en la gestión y conservación del territorio.

.. Dar apoyo a los propietarios y gestores del territorio, teniendo en cuenta sus necesidades y las del medio que habitan.

.. Proporcionar oportunidades sociales, culturales, educativas y de recreo adecuadas a la capacidad de carga de los lugares que la entidad protege.

.. Asegurar una protección jurídica del territorio pata el interés social común y de las generaciones futuras, de acuerdo con los propietarios y usuarios del territorio.

.. Proporcionar un territorio bien conservado para las oportunidades de educación de la sociedad en la sostenibilidad.

.. Apelar a valores espirituales profundos de la sociedad como son el reconocimiento del valor intrínseco de la naturaleza y la responsabilidad de la humanidad para conservarla y vivir en armonía con ella.

Javier Oquendo (@EANAMaestrazgo)

Custodia del territorio y educación ambiental.

epp8lojpEl papel que la educación juega en cualquier ámbito de la vida de las personas es crucial para su desarrollo personal y profesional. No seré yo quien lo vaya explicar, aquí me referiré a lo que creo que puede aportar la custodia del territorio a la educación ambiental.
La custodia del territorio en España se recoge en la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Se trata de una herramienta de conservación, no sólo de la biodiversidad, sino también del patrimonio geológico, cultural y paisajístico; en la que entidades de conservación llegan a acuerdos voluntarios con propietarios, gestores y/o usuarios para la conservación de ciertos elementos patrimoniales.
La educación (ambiental) en la conservación de la naturaleza se ha visto como unidireccional hasta un tiempo muy reciente, al igual que en los centros educativos. En ella, las entidades de conservación, ambientalistas o ecologistas tratan de modificar la percepción y, más importante todavía, la forma de actuar de la sociedad respecto de la problemática ambiental que se genera desde ella. Con el tiempo, se ha demostrado que este es un planteamiento que no acaba de funcionar -no hacen falta citas concretas sino ver el dramático estado en que se encuentra el ambiente, incluida la pérdida de biodiversidad-. A pesar de ello, el papel de la educación ambiental es básico y clave, y, por tanto, las entidades de custodia la emplean de forma asidua como parte de sus actividades complementarias en el marco de sus acuerdos de custodia del territorio.
En mi opinión, más allá de la educación ambiental, el mayor aporte de la custodia del territorio a la educación es el intercambio de conocimientos entre propietario, gestor y/o usuarios con las entidades de conservación con las que tienen acuerdos de custodia. Podríamos hablar de una educación multilateral y con carácter más horizontal. En esta interacción entre personas con diferentes experiencias y conocimientos se genera un clima de respeto y empatía que permite ese necesario intercambio de conocimientos que desemboca en una mayor y mejor comprensión de los problemas. Es más, puede dar lugar a la generación de nuevos conocimientos durante este intercambio. Posteriormente, puede generar mejores soluciones a problemas compartidos, como, por ejemplo, la mala gestión de los recursos naturales y de usos del suelo.
Difícilmente se puede modificar la percepción, ni mucho menos el comportamiento, de las personas sin tener autoridad moral para ello. Pues si uno vive en una ciudad, tiene varios coches, innumerables objetos, genera una cantidad ingente de residuos, un enorme consumo de recursos y energía, etc., resulta poco probable que pueda tener credibilidad ante personas que no tienen tantas posesiones, recursos o necesidades. Esto ilustra la difícil interacción entre el mundo urbano y el rural, o entre países desarrollados y en vías de desarrollo. Así pues, la educación (ambiental) no puede tener lugar en una sola dirección para que resulte. Por el contrario, si todos nos ponemos al mismo nivel, aparcamos las diferencias, nos centramos en lo que compartimos, como los problemas ambientales, quizás tengamos más oportunidades para entendernos y poder solucionar aquello que nos afecta por igual, pero en el que tenemos responsabilidades compartidas pero diferenciadas.
En resumen, volviendo a la custodia del territorio, el mayor aporte de esta estrategia de conservación es la generación de un ambiente en el que ocurre una educación multidireccional, entre todos los involucrados, que desemboca en la generación de soluciones a problemas compartidos en general, no sólo de conservación.

Alberto Navarro Gómez (@navarro_alb)
Responsable de políticas de conservación y agraria.
Foro de Redes y Entidades de Custodia del Territorio.

Voluntariado ambiental y Educación Ambiental. #EA26

voluntariado1Tomemos el voluntariado ambiental como un tipo de movimiento ecologista – gracias al cual, la conciencia pública y las ciencias del medioambiente han mejorado en los últimos años-.
Para conocer el “origen” de los movimientos ecologistas nos remontaremos a Theodore Roosevelt, prominente conservacionista, que fue el primero en tratar el tema de la Conservación ambiental en la agenda política de los Estados Unidos, aunque más centrado en condiciones de vida saludables que en cuestiones ecológicas.

El movimiento ecologista moderno nació en paralelo al período dorado de la era industrial. Cuando se puso de manifiesto que la actividad humana podría terminar con el planeta tal como lo conocemos.
Uno de los objetivos de estos movimientos era llamar la atención de la población y las instituciones sobre los problemas ambientales y las consecuencias irreparables que el desarrollo sin control podía tener sobre el medio ambiente.
Y qué mejor forma de sensibilizar que implicar a la población en las acciones de reconstrucción y mejora de áreas degradadas. De esta forma enlazamos los programas de voluntariado con los movimientos ecologistas.

Una figura que ha impulsado el voluntariado en general en los últimos años es la RSC, o Responsabilidad social corporativa también llamada responsabilidad social empresarial (RSE), que se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido. El sistema de evaluación de desempeño conjunto de la organización en estas áreas es conocido como el triple resultado.

Los antecedentes de la RSE se remontan al siglo XIX, en el marco del Cooperativismo y el Asociacionismo que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva
IKEA, DECATHLON, TELEFÓNICA, EDP, … desarrollan programas periódicos de voluntariado dentro de su citada política de RSC. De hecho, diversas fundaciones ambientales tienen firmados acuerdos con las citadas empresas y con otras para la organización de actividades de voluntariado “a la carta”.
voluntaariado2A través de estas acciones conjuntas entre empresas y ONG’s se consigue transmitir a la sociedad en general (trabajadores, accionistas, inversores, consumidores, autoridades públicas y ONG) valores de respeto y compromiso por el medio ambiente; pero no debemos olvidar que al obrar así, las empresas esperan que el compromiso que han adoptado voluntariamente contribuya a incrementar su rentabilidad.

Aunque no sólo las empresas y ONG’s están desarrollando estos programas, también las administraciones públicas, como el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (dentro del Programa de Educación Ambiental y Voluntariado) que pone a disposición de la ciudadanía los voluntariados en Parques Nacionales y Reservas Naturales y voluntariado en Ríos, todas las CCAA, y algunos ayuntamientos.

Pero, ¿Hasta qué punto son aprovechadas esas jornadas para desarrollar la educación ambiental?
¿Los voluntarios tienen claro el objetivo de su acción particular?
¿Todas las actuaciones de voluntariado en la naturaleza son voluntariado ambiental?
¿Se puede considerar el voluntariado ambiental como una actividad turística?
En realidad cuando un grupo de personas, sensibles al medio ambiente y con ganas de hacer algo por mejorarlo se desplazan en grupo a un entorno de naturaleza ¿no es una ocasión ideal para conseguir de ellos un mayor compromiso?

Desde nuestra experiencia, cuando la población local se implica en un proyecto medioambiental es muy positivo a largo plazo, un ejemplo de ello son los llamados “Días del árbol”.
Si implicamos a los más pequeños de la población en la reforestación de laderas o terrenos baldíos, a medida que vayan creciendo y vean crecer la vegetación, la considerarán suya y la respetarán, por lo que harán todo lo posible para que sobreviva y por extensión, cuando vayan a otros lugares procurarán conservar y no destruir.
¿Tiene el mismo efecto en los voluntarios que llegan desde fuera de los municipios?
Las pequeñas acciones locales tienen consecuencias a nivel global, por ello, es interesante aprovechar esas acciones de voluntariado, para ir más allá.

Si quieres debatir con nosotros sobre estas cuestiones, únete el próximo 26 de octubre a nuestro debate #EA26.

Beatriz M. Guerra
@ComplejoPrae

Turismo y Educación Ambiental. Reflexionemos el #26S con #EA26

Según la OMT (Organización Mundial del Turismo) en uno de sus últimos informes, el número de turistas mundial creció un 4% en la primera mitad de año.

¿Está el planeta preparado para un flujo de gente constante que sale de sus hogares, a menudo para alejarse de preocupaciones, mensajes dogmáticos y disfrutar del día a día?

basuraOriginar una nueva relación del turista con el entorno debe ser el reto de la Educación Ambiental, para que las actuales generaciones y futuras tengan un desarrollo personal y colectivo más equitativo y sostenible.

Un mundo más globalizado, con la mejora en las condiciones de vida de varios continentes, el acceso a una oferta de medios de transporte que crea una tupida malla, la creciente información sobre los distintos destinos o la facilidad en acceder a ella, han convertido al turismo en uno de los sectores que tiene un mayor peso dentro del sistema económico mundial.

Se estima que los millones de turistas internacionales del mundo aportan el 9% del PIB mundial, uno de cada 12 puestos de trabajo del mundo y el 6% del comercio.

A nivel estatal, España pasa por ser uno de los destinos turísticos más importantes a nivel mundial desde hace varias décadas. Al turismo sempiterno de sol y playa, se unen en los últimos tiempos destinos culturales, metropolitanos y otros que podríamos definir como de disfrute del medio natural (aventura, senderismo, competiciones deportivas, etc.), agroturismo o ecoturismo.

En España se alcanzan cifras récord debido a la debilidad del euro y a que es un destino consolidado, pero hay voces dentro del propio sector que señalan que la Educación Ambiental o, como vienen a llamarla en muchas ocasiones, la “sostenibilidad” en el turismo debe hacerse con un esfuerzo desde la oferta y desde la demanda. Algo que por ahora se hace a un ritmo muy lento y debiera orientarse hacia un cliente que sea capaz de valorarlo o poniendo en marcha programas o actuaciones de educación.

¿Tienen una presencia significativa la Educación Ambiental en el sector turístico actualmente?

Es difícil responder de manera tajante, pero la OMT ha reconocido una sensibilización del turista por aspectos ambientales. En este sentido, la Educación Ambiental debe fomentar el cambio social a partir del desarrollo de actitudes, habilidades y valores que a través de un análisis crítico sea partícipe de un cambio y una transformación cultural, dirigido hacia una ética ambiental.

No es algo imposible. Desde hace décadas, hay estudios que señalan al turista como alguien que puede tornar su comportamiento, adaptándose a múltiples situaciones.

Hay que tener en cuenta también que el turismo se ha convertido en un elemento clave para la mejora de la calidad de espacios degradados y la valoración del patrimonio, o por el contrario el causante de espacio degradados, muy artificializados y fuera de contexto.

El turismo puede convertirse en un semillero de “buenas prácticas” habituales (no arrojar basuras, respetar la flora y fauna, ahorrar agua, etc.) y se puede educar en el respeto a otras culturas, otras formas de organización social, otros recursos u otras formas de ver el mundo.

Por otro lado, el agente turístico debe planificar y gestionar productos sobre la base de un uso racional de los recursos naturales, para lo cual puede dotarse de herramientas derivadas de la Educación Ambiental, como por ejemplo la organización de rutas que marquen de manera explícita situaciones ambientales significativas, proponer recorridos con connotaciones ambientales que ofrezcan leyendas y señalizaciones asociadas a ésta, reutilizar lugares, dinamizar actividades deportivas que estén en equilibrio con el entorno o que puedan mostrar y señalar situaciones asociadas al ambiente, etc.

En este sentido, lo que debe tenerse claro es que la Educación Ambiental debe servir para que el espacio visitado por el turista se explique y se justifique a si mismo.

Está claro que la información es indispensable para el logro de una participación efectiva, la información y los equipamientos son dos herramientas fundamentales.

Como se puede comprobar en nuestro #EA26 el turismo es un tema que puede dar mucho que hablar. ¿Nos acompañas en este pequeño viaje el próximo sábado?

Por David Gutiérrez

El Consumo Responsable y la Educación Ambiental #EA26 #26Jn

Este año el Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado el pasado 5 de junio, tuvo como eslogan “Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación”.
Con este lema se pretendía hacer entender que pequeños cambios en los hábitos individuales de millones de personas pueden tener un gran impacto positivo demostrando el poder de nuestras acciones.
Este lema nos ha servido de excusa para plantear el próximo tema para el debate #EA26 de junio: la educación ambiental y el consumo responsable.
Para comenzar no está de más tener una definición de partida sobre lo que se considera consumo responsable y aprovechando que la Wikipedia ha sido nombrada recientemente Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2015, acudimos a ella para encontrar la siguiente definición de Consumo Responsable:
“Consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.”
Lo primero que llama la atención es lo lógicas que resultan las opciones planteadas: ajustar el consumo a las necesidades reales, elegir opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente,… Parece que lo raro sería no hacerlo así.
Sin embargo, sabemos que el consumo responsable no es el formato de consumo más extendido. Y no siendo así, ¿qué papel jugamos los educadores ambientales para cambiar esta realidad?
El consumo responsable en muchas ocasiones choca con el modelo de consumo imperante en nuestra sociedad en la que es más común el “usar y tirar” que seguir la “regla de las 3 Erres”.
Si lo “normal” para los adolescentes actuales es cambiar de móvil cada año, porque la publicidad que nos invade diariamente así lo dice, ¿cómo puede la educación ambiental luchar contra esto? ¿cómo explicar que las decisiones individuales afectan al planeta a nivel global?
Y otro aspecto importante sobre el tema, ¿son los programas de educación ambiental coherentes con los principios del consumo responsable? ¿damos ejemplo con lo que hacemos y cómo lo hacemos?
Para centrar el debate os proponemos el visionado del vídeo El Ultimatum Evolutivo elaborado por SETEM-Comunitat Valenciana.
https://www.youtube.com/watch?v=e5JCFKCwdd0

Si os interesa el tema y queréis compartir vuestras reflexiones y experiencias, os esperamos en el próximo encuentro del movimiento social EA26, el 26 de junio de 18 a 19h. Reflexionaremos sobre estas cuestiones en twitter bajo el hashtag #EA26.

Por Gema Alcañiz

@gemalroy

¿Dialogamos sobre Equipamientos de educación ambiental? #EA26 #26My

¿Cuál fue el primer equipamiento de educación ambiental que visitaste? ¿Lo recuerdas?
Los equipamientos de educación ambiental son algo que nos ha acompañado a los educadores ambientales desde siempre; desde que estábamos en el cole, en nuestros primeros trabajos, en muestras ideas de mejorar el mundo… Pero, ¿tenemos algo claro en cuanto a estos elementos fundamentales de la educación ambiental?

Recogiendo la definición de Araceli Serantes: “Equipamientos son aquellos centros que cuentan con unas instalaciones estables con finalidad educativa, que tienen como actividad principal desarrollar programas con proyectos específicos de Educación Ambiental y un equipo cualificado para el desarrollo de los mismos”. ¿Estamos de acuerdo o ponemos matices?

La tipología de los equipamentos es muy variada, pero se podrían concentrar en cinco modalidades; Granjas escuela, Aulas/Centro Ambiental, Centro de interpretación, Centros de referencia, Museos “para EA” (ecomuseos, jardines botánicos…). En este aspecto podemos muchas veces encontrarnos en centros de educación ambiental y ni siquiera saberlo. ¿Qué marca la diferencia?

En cuanto a la titularidad básicamente o son privados (de empresas, cooperativas o particulares) o son públicos (de administraciones locales, comarcales, autonómicas o nacionales). ¿Sabéis que centros están resistiendo mejor a la crisis?

Los debates de ideas en torno a los equipamientos son muy variados:

1.- Calidad de los programas desarrollados.
2.- Ambientalización o calidad de las instalaciones.
3.- Trabajo en red.
4.- Precariedad laboral y “empresarial”. Profesionalización.
5.- Relación entre equipamientos y educación reglada.
6.- Acción local de los equipamientos.

Cada uno de estos apartados exigiría un debate muy interesante, como lo viene realizando el Seminario de Equipamientos de Educación Ambiental que se coordina desde el CENEAM y que lleva más de 10 años hablando y unificando criterios en cuanto a estas cuestiones. Ante tanta diversidad es necesario ubicarnos, ¿no? pues este es el papel del seminario, no deja que nos perdamos en este batiburrillo de centros.

Así pues, os animo a que seamos partícipes de estos debates desde #EA26:

— ¿Qué valoramos imprescindible para considerar que un equipamiento es de Educación Ambiental?
— ¿Qué equipamientos son modelos de sostenibilidad?
— ¿Son referentes de desarrollo local los que conocemos?¿Qué acciones desarrollan?
— ¿Es necesaria una norma de Calidad para regular los Equipamientos de Educación Ambiental?¿Y una marca?
— ¿Trabajan igual equipamientos públicos y privados?
— ¿Hay conexión entre los distintos equipamientos?¿Trabajan en red?
— ¿Cuáles son tus equipamientos de referencia?

Es seguro que quedan muchas ideas y propuestas, pero podemos añadirlas en #EA26 y dialogar sobre todo aquello que anime a los gestores de equipamientos en unos momentos que han sido y están siendo complicados.

Recuerda la cita es el próximo 26 de mayo de 18 a 19h en twitter con el HT #EA26.

Javier Oquendo

@EANAMaestrazgo