Navidad, consumo y modelos de ciudad.

 

A la hora de consumir, nuestras emociones deciden por nosotros y nosotras y, es indiscutible, ¡no existe una época más emocional que la Navidad! La industria publicitaria conoce bien nuestras debilidades y las explota, paradigmático es el famoso “vuelve a casa por Navidad”, “el calvo de la lotería” o “las burbujitas doradas del champán”. Lo cierto es que cada año la Navidad llega antes, este octubre hemos podido ver como se vendían turrones en los supermercados mientras en la calle hacía 32ºC -paradojas causadas por el cambio climático y nuestro sistema consumista-

En estas fechas es frecuente encontrarnos de cara con el debate sobre el consumo navideño: regalos –algunos útiles y otros no-, alimentación, decoración etc. Pero en un modelo de desarrollo basado en el crecimiento constante, la última expresión del consumismo navideño se ha visto reflejada en nuestras ciudades, las cuales se transforman para estas fiestas. Por ello, creemos que este debate debe extenderse más allá del consumo en los hogares y que, desde la educación ambiental, debemos empezar a plantear estas cuestiones.

Lo primero que nos llama la atención es la mercantilización de la decoración navideña de nuestras ciudades. Cada año podemos encontrar un mayor número de patrocinadores privados financiando la instalación de los adornos navideños en puntos estratégicos de nuestra ciudad. En Sevilla, preside en la Puerta Jerez un gran árbol de navidad – que de árbol no tiene nada, es sólo una pirámide de luces- con el logo de la aseguradora Caser. Entre aquellas personas que nos venden las bondades del patrocinio privado, insisten en la conveniencia de estas acciones, pues la empresa se publicita y la ciudad puede vestirse de gala sin gastar sus propios recursos. Pero nosotros nos preguntamos, ¿es necesario engalanar nuestras ciudades – a veces de una manera bastante ostentosa – para celebrar nuestras fiestas? ¿Quién gana más en este trato: la empresa o la ciudadanía? ¿No existe una manera más barata y sostenible de adornar nuestras calles?

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Otro aspecto que nos preocupa es la ocupación de nuestras calles por parte de atracciones infantiles, mercadillos y puestos de comida. Un parque de atracciones urbano que ocupa nuestras aceras, que invade una gran parte de nuestras zonas de esparcimiento -como parques y plazas-, que consumen grandes cantidades de energía y que sólo pueden disfrutarse si se tiene el dinero para pagarlos. Un sistema insolidario, inaccesible e insostenible. ¿Es necesario una pista de hielo artificial en ciudades dónde no hemos visto nunca nevar?

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¿Se han convertido las fiestas navideñas en un mero escaparate para el consumismo?, ¿Se han convertido en una tendencia de las grandes ciudades? ¿Qué podemos hacer desde la educación ambiental para fomentar otros modelos?

¡Pero ojo, mira el calendario bien porque el consumismo navideño se adelanta un poco más cada año! Desde hace unos cuantos, importando lo peor de la cultura estadounidense, en España noviembre termina con el llamado “Black Friday”. Una oda al consumismo masivo que nubla a la gente frente las puertas de los comercios y llena las cestas virtuales de la compra de artículos que jamás habríamos soñado comprar. Así que nuestro debate tampoco espera a las fiestas navideñas y se adelanta a noviembre. Será el domingo… ¡nuestro “Green sunday”!

El próximo 26 de noviembre a las 18:00 h debatimos este tema bajo la etiqueta #EA26. Os esperamos.

Por David Gutiérrez (@davidgvtierrez) y Miriam Navarro (@mnavdia)


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